El callo es un problema cutáneo molesto que puede aparecer a cualquier edad, incluso durante la infancia. La mayoría de las veces se detecta cuando ya causa dolor, porque, seamos sinceros, no todo el mundo revisa a diario los pies de sus hijos (ni los suyos propios). ¿Por qué se forma un callo, cómo eliminarlo de manera eficaz y es posible prevenir su aparición?
El callo, o clavus, se presenta como una zona endurecida y engrosada de la piel que suele desarrollarse por la presión o la fricción. Aunque su nombre popular no tiene relación con las aves, en algunas lenguas la denominación de esta afección se inspira en el aspecto de un ojo de gallina. En el pie, el callo tiene forma circular, con un tono blanquecino y amarillento, y en su centro aparece un núcleo oscuro que puede penetrar hasta las capas más profundas de la piel. Visualmente, el callo recuerda al “ojo” de una gallina.
Los callos aparecen con mayor frecuencia en los dedos de los pies, entre ellos o en cualquier parte de la planta, y pueden resultar dolorosos. En casos excepcionales, también pueden formarse en los dedos de las manos, especialmente cuando los niños tocan instrumentos de cuerda o de arco. Muchos padres se sorprenden al saber que el diagnóstico de callo no afecta únicamente a los adultos —que pasan más tiempo de pie—, sino también a los niños.

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Calzado inadecuado y demasiado deporte
- Tu hijo hace deporte o se dedica mucho a otras actividades físicas. En los niños activos, la probabilidad de que aparezcan callos es mayor, porque sus dedos y pies sufren más fricción y están sometidos a presión durante más tiempo.
- Tu hijo siempre usa el mismo par de zapatos y no alterna con otros. Un callo aparece en el punto donde el material del zapato roza el pie día tras día. Los zapatos no tienen que apretar demasiado, pero si siempre usa el mismo par, este se va desgastando y eso puede favorecer la aparición del callo.
- Tu hijo usa calzado inadecuado. ¿Le compraste un número más grande “por si acaso” porque los pies crecen rápido? Sí, los zapatos de calidad no son baratos, pero ahorrar así puede salir caro. Lo mismo pasa si los zapatos son pequeños y aprietan: provocan presión y fricción que pueden terminar formando un callo.
- Tu hijo juega a menudo descalzo al aire libre. El contacto frecuente con superficies duras, como aceras de piedra, tierra o suciedad, hace que la piel de los pies se endurezca. Es un mecanismo de defensa y, aunque andar descalzo puede ser sano, hay que equilibrarlo con caminar y jugar con calzado adecuado, si no, los callos son inevitables.
- A tu hijo no le gusta llevar calcetines y hasta los zapatos los usa sin ellos. Los calcetines reducen la fricción y, por eso, el riesgo de que aparezca un callo es menor. Si alguna vez te preguntaste por qué los niños llevan calcetines incluso con sandalias, además de por el calor, es también por esto.
Callos y su tratamiento
Un callo en el pie de los niños puede ser realmente molesto y doloroso, hasta el punto de dificultar el caminar. Tratar un callo no tiene por qué ser complicado, pero normalmente requiere tiempo y paciencia, tanto por parte de los niños como de los padres. Eso sí, un callo en el pie no va a fastidiar a tus hijos para siempre. Hemos recopilado remedios caseros eficaces y consejos de médicos y farmacéuticos que funcionan con cualquier callo.
- Invierte en zapatos de buena calidad y que calcen perfectamente. Si los pies de los niños están cómodos, se reduce la fricción, los callos se curan y se previene la aparición de nuevos.
- Prepara a tu hijo un baño de pies agradable. Sumerge los pies en agua tibia (puedes añadir un poco de espuma aromática) para que la piel endurecida y seca se ablande, y luego usa una piedra pómez para eliminar la piel muerta. Hazlo con suavidad y cuidado, porque la zona puede doler. Al final, seca los pies y aplícales crema hidratante. Esta rutina también sirve como prevención y, si te unes a tu hijo, podéis hacer de esto un día de “wellness” en casa.
- Uno de los remedios caseros más comunes y efectivos es el ajo. Coloca una lámina de ajo sobre el callo, cúbrela con cinta o vendaje y deja actuar varias horas. Repite este proceso al menos tres días o hasta que el callo se oscurezca y se caiga.
- De forma similar actúa la cáscara de limón. Corta la cáscara en cuadraditos (según el tamaño del callo), viértelos en vinagre y déjalos reposar durante el día o la noche en la nevera. Coloca el cuadradito sobre el callo, cúbrelo y deja actuar toda la noche. Repite este remedio casero durante una semana aproximadamente o hasta que el callo se desprenda.
- También funciona muy bien aplicar bolas de algodón empapadas en “gotas suecas” (preparado herbal). Moja un algodón o un trozo de gasa con las gotas, colócalo sobre el callo, fija con cinta y deja actuar toda la noche. Las hierbas de las gotas suecas ablandan la zona y ayudan a que la raíz del callo suba a la superficie, lo que facilita retirarlo o que se caiga solo. Este procedimiento también hay que repetirlo varias noches consecutivas.
- Si no quieres experimentar con remedios caseros, apuesta por productos de farmacia. Existen parches, soluciones y cremas para callos con ácido salicílico (por ejemplo, lápiz cáustico para callos), aunque incluso con estos productos hay que tener paciencia y aplicarlos hasta que el problema desaparezca.

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¿Cuándo visitar al médico?
El callo no suele ser un problema grave de salud, pero si ni con remedios caseros ni con productos de farmacia desaparece en tres semanas, es hora de consultar al médico y buscar ayuda profesional. El médico evaluará la situación y puede prescribir antibióticos, especialmente si el área alrededor del callo está inflamada.
Fuente:
- Leena Lakhani. Corns on Toes in Children: Tips for Your Little One’s Feet. Online. En: Bucks Foot Clinic. Disponible en: https://bucksfootclinic.com/corns-on-toes-in-children-tips-for-your-little-ones-feet/.
- Corns and Calluses on Children’s Feet: What to do. Online. En:





