El cuidado de la piel debería ser algo natural para cada una de nosotras. Si antes del embarazo lo dejabas pasar, es hora de recapacitar. El embarazo y el aumento de peso asociado a él es una gran carga para la piel. El resultado suele ser la aparición de molestas estrías. Pero también aquí se cumple que la lucha más eficaz es la prevención.

¿Por qué aparecen?
Las estrías son pequeñas hendiduras finas de la piel; al principio son rosadas o moradas. Aparecen por un estiramiento excesivo o con demasiada rapidez de la piel, por ejemplo durante la pubertad, después de una pérdida de peso repentina o de un aumento de peso. Estos cambios hacen que la capa media de la piel se estire y, en algunas zonas, se agrieten.
Durante el embarazo, las zonas consideradas de mayor riesgo son el abdomen, los senos, los muslos y las caderas. Estate alerta si esas zonas empiezan a picar y a enrojecerse. Son señales de debilitamiento y estiramiento de la piel, en la que comienzan a formarse las estrías. La buena noticia es que no son peligrosas y no suponen ningún riesgo para la salud de la mujer. Sin embargo, sí son un problema cosmético.
Con el tiempo, las estrías se desvanecen y en la piel quedan en forma de cicatrices blancas. Usando productos cosméticos y tratamientos especiales, puedes reducir su intensidad, pero nunca eliminarlas por completo.

La lucha más eficaz es la prevención
Quizá pertenezcas a esas mujeres con una piel más elástica; en ese caso, la aparición de estrías podría haberte pasado de largo. Por otro lado, su aparición también es una cuestión de genética. Lo mejor que puedes hacer es que la lucha contra las estrías empiece al comienzo del embarazo con un cuidado adecuado.
La profesora de medicina holística y autora del e-book Bump To Birth, Citrine Joyous, recomienda seguir estos 7 consejos para una piel bonita:
Come gelatina
La gelatina contiene colágeno, que es indispensable para mejorar la elasticidad de nuestra piel. Incluye en tu dieta alimentos ricos en gelatina, por ejemplo un caldo concentrado de huesos, la gelatina de carne o los dulces de gelatina. Puedes consumir el caldo tal cual o usarlo para cocinar sopas y salsas. El colágeno, además de mejorar la elasticidad de la piel, contribuye a una mejor cicatrización de las heridas, elimina la inflamación intestinal y alivia el dolor de las articulaciones.
Hidrátate
De nada te servirá hidratar tu piel por fuera si no cumples el hábito de beber. Durante el embarazo, la presión arterial baja y el cuerpo se hidrata. Es muy importante beber suficiente agua, es decir, 8 - 12 vasos de agua al día. Quizá no sientas sed, pero los labios secos, los dolores de cabeza y la concentración reducida pueden indicar deshidratación.
Aceite de coco no solo para hornear
Después del baño, date un masaje con aceite de coco, que está lleno de ácidos grasos saturados. Su capacidad para nutrir la piel es conocida desde hace siglos y, sobre todo, las mujeres en los trópicos no podrían vivir sin él.
Aumenta la ingesta de vitamina C
Pero no hablamos de vitaminas en pastillas. En su lugar, consume más frutas y verduras. Sobre todo pimiento rojo y verde, col rizada, perejil y brócoli. Nuestro cuerpo utiliza la vitamina C beneficiosa para formar colágeno.
Sustituye la leche corporal por aceite
Puede que te parezca exagerado, pero los expertos recomiendan hidratar la piel dos veces al día. Además del aceite de coco después del baño, recurre al aceite de oliva, de ricino o esencial. Sus propiedades antioxidantes reducen el daño de la piel causado por los radicales libres.
Come zinc
El zinc es un oligoelemento natural con propiedades antioxidantes que nuestro cuerpo utiliza para producir colágeno. Lo encontramos principalmente en carne de pollo, cordero o ternera, en los huevos, en los frutos secos, en las legumbres y en los productos integrales.
Manteca de karité y de cacao
A algunas mujeres no les sientan bien los aceites naturales. Son pesados, se absorben más lentamente y dejan una película grasa en la piel. Una alternativa es comprar aceites especiales para las estrías o, en lugar de aceite, probar la manteca. La de karité y la de cacao actúan sobre la piel como suavizantes y la mantienen durante mucho tiempo suave e hidratada.

Las estrías no terminan con el embarazo
Si perteneces a esas afortunadas a las que la piel no se agrietó durante todo el embarazo, no te relajes tampoco después del parto. Creer que has ganado la batalla contra las estrías es un error. Esas también pueden aparecer durante el posparto (periodo de cuarentena), cuando el tamaño de tu abdomen vuelve a la normalidad y, además, gracias a la lactancia se produce una pérdida de peso.





