Educación bilingüe: ¿cómo empezar?

  Categorías: Educación,
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07. Nov'16

Un antiguo proverbio dice: «Cuantos más idiomas hablas, más veces eres persona». Y en el mundo actual esta frase cobra todavía más sentido. Si hace unos años presumíamos de conocer un idioma extranjero, aunque fuera de forma pasiva, hoy hablar otras lenguas forma parte de la preparación básica de una persona formada. Las exigencias del mercado laboral son cada vez mayores y, en un mundo cada vez más globalizado, dominar al menos dos idiomas extranjeros puede marcar una gran diferencia. La forma más natural de aprenderlos es empezar desde la infancia, cuando los niños tienen una capacidad extraordinaria para adquirir nuevos idiomas. No es de extrañar, por tanto, que cada vez sean más las familias que optan por una educación bilingüe y que el número de hogares donde se hablan dos lenguas siga creciendo.

Valora todos los pros y los contras

Los motivos para optar por una educación bilingüe pueden ser muy variados. Lo más habitual es encontrar niños bilingües en familias mixtas, donde uno de los progenitores es extranjero. También es muy frecuente en familias inmigrantes, donde los padres mantienen su lengua materna como idioma de comunicación en casa. En ambos casos, la motivación suele estar relacionada con conservar los orígenes familiares, mantener la identidad cultural y permitir que el niño pueda comunicarse con sus abuelos y con el resto de la familia que vive en otro país.

Hoy en día, cada vez más padres de la misma nacionalidad que viven en su propio país también apuestan por la educación bilingüe. Su objetivo es ofrecer a sus hijos una ventaja educativa: la posibilidad de dominar un segundo idioma con fluidez desde pequeños.

En los dos primeros casos, el aprendizaje bilingüe surge de forma natural y no requiere un esfuerzo adicional por parte de la familia. Sin embargo, los padres que deciden introducir una segunda lengua en casa sin tener un entorno bilingüe deberían valorar bien todos los aspectos positivos y negativos. Este tipo de educación requiere dedicación y puede resultar agotador en algunos momentos. Si decides apostar por ella, lo más importante es elegir un método adecuado y, sobre todo, ser constante.

Educación bilingüe

Elige tu sistema de aprendizaje

La educación bilingüe es un proceso a largo plazo, cuyo inicio requiere elegir un sistema de enseñanza. Aunque se trata de una integración natural del idioma extranjero en la vida cotidiana, no esperes milagros. Sin constancia y sin cumplir un plan establecido de antemano, pueden salir mal. Existen 3 sistemas básicos de educación bilingüe.

Un progenitor, un idioma

Este sistema es uno de los métodos más populares de educación bilingüe. También resulta ideal para aquellas familias en las que los padres han decidido criar a sus hijos en dos idiomas por elección propia y no porque sean hablantes nativos de la segunda lengua. El principio es sencillo: cada progenitor establece claramente qué idioma utilizará para comunicarse con el niño. Por ejemplo, el padre habla siempre con el niño en la lengua mayoritaria de la familia (si hablamos de una familia española que vive en España, sería el español; en el caso de una madre española que vive en Alemania con una pareja alemana, la lengua mayoritaria sería el alemán). La madre, por su parte, se comunica con el niño únicamente en la lengua minoritaria. Los padres utilizan entre ellos la lengua mayoritaria, incluso cuando el niño está presente.

Los padres deben tener claro que su papel y la barrera lingüística deben ser absolutas. El padre encargado de la comunicación en el idioma minoritario debe respetar las siguientes reglas:

  • hablar al niño solo en el idioma minoritario,
  • si el niño responde en el idioma principal, exigir que responda en el idioma minoritario,
  • cuando el niño hable en el idioma principal, no responder hasta que se corrija, o guiarlo hacia el idioma minoritario hasta que use el idioma correcto.

Las reglas también se aplican al segundo padre, solo en el idioma principal.

Una gran ventaja de este sistema es su naturalidad. No existe un plan de tiempo sobre cuándo se habla cada idioma. Para un niño que crece en un entorno así, cambiar entre lenguas es algo natural.

Otra ventaja es que el sistema "un padre, un idioma" también se puede adoptar con el uso de una au-pair o una cuidadora. En este caso, ambos padres pueden usar su idioma principal y, para "enseñar" el idioma minoritario, está la au-pair extranjera. La única condición es el tiempo durante el cual el niño debe estar expuesto al idioma minoritario. Los expertos afirman que, para una educación bilingüe eficaz, el uso activo del idioma no puede ser inferior al 30 % del tiempo despierto del niño.

Aprender un idioma extranjero

Un idioma en casa, el otro fuera

El sistema de la lengua minoritaria en casa es muy habitual en las familias inmigrantes. Por ejemplo, muchas familias españolas que viven en el extranjero mantienen el español como única lengua de comunicación con sus hijos. El niño aprende y practica el idioma del país donde vive fuera del hogar: en la guardería, en el colegio o con sus amigos. Este método de educación bilingüe también puede aplicarse en una familia que vive en España y quiere introducir una segunda lengua en casa. La condición es que ambos progenitores dominen el idioma minoritario (por ejemplo, el inglés) a un nivel muy alto, cercano al de un hablante nativo.

Lo más importante es establecer unas normas claras. ¿Quieres utilizar la lengua minoritaria solo en casa o también cuando salís a pasear por la ciudad? ¿Y qué ocurre cuando os visita un vecino o algún familiar? La decisión es vuestra. Sin embargo, para evitar situaciones incómodas, lo ideal es reservar la lengua minoritaria para el entorno familiar y utilizarla principalmente dentro de casa. Cuando recibáis visitas, se recomienda cambiar a la lengua mayoritaria, es decir, al idioma que todos los presentes puedan entender.

La desventaja del método "un idioma en casa, el otro fuera" en el país natal es lo difícil que resulta. La comunicación prolongada con la pareja en un idioma extranjero es agotadora.  

Educación bilingüe

Tiempo y lugar

El método "tiempo y lugar" es, en comparación con los dos sistemas anteriores, más sencillo. No requiere dividir a los padres en dos grupos lingüísticos, ni elegir el idioma en función del lugar en el que estemos (en casa o fuera). La base es establecer de qué hora a qué hora durante el día vamos a comunicarnos en el idioma minoritario. Puede ser desde la mañana hasta el mediodía o, al contrario, desde el almuerzo hasta la tarde.

La desventaja de este sistema es que los niños pequeños, que no saben distinguir el tiempo, pueden no entender por qué cambiamos de un idioma a otro. El método es más adecuado para niños mayores, aunque la cantidad de actividades extraescolares y talleres impide que los niños pasen en casa el tiempo suficiente para practicar el idioma.

Motiva a los niños con el juego

Un niño que está en contacto con una lengua extranjera desde el nacimiento no percibe su uso y aprendizaje como una enseñanza estructurada. Para él, esa lengua forma parte natural de su vida cotidiana. En el caso de las familias españolas que viven en el extranjero y que utilizan exclusivamente el español en casa, no es necesario motivar al niño de forma especial para que lo hable. El idioma familiar está presente de manera natural en su día a día.

El reto puede aparecer en las familias con un progenitor extranjero o en aquellas que viven en un entorno monolingüe y aplican el principio de «un idioma en casa y otro fuera». En estas situaciones, el niño puede perder poco a poco la motivación para utilizar la lengua minoritaria. Además de los viajes a países donde se habla ese idioma, es importante fomentar su uso mediante estímulos externos. Una buena opción son los libros infantiles en otros idiomas, los dibujos animados, las películas o los juegos de mesa en la lengua minoritaria.

Juegos de mesa en lenguas extranjeras

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