¿Han aparecido en la boca de tu hijo pequeñas lesiones dolorosas que pican y dificultan la alimentación o la ingesta de líquidos? Es muy probable que se trate de aftas, unas úlceras bucales dolorosas que aparecen con relativa frecuencia en los niños. No obstante, eso no significa que deban ser ignoradas. ¿Por qué se producen las aftas, a quiénes afectan con mayor frecuencia y cómo eliminarlas lo antes posible?
Las aftas o llagas son pequeñas úlceras dolorosas que suelen aparecer en la lengua, en el interior de las mejillas o en la parte interna de los labios. Se presentan como pequeños bultos o llagas de color blanco y provocan molestias especialmente al comer, beber e incluso al hablar. La buena noticia es que no son contagiosas ni infecciosas, aunque pueden estar desencadenadas por una infección. En general, no requieren atención médica urgente y, aunque resultan molestas, no representan un riesgo grave para la salud del niño.
Lesiones casi (in)visibles
Las aftas pueden aparecer de forma repentina y se manifiestan como heridas abiertas de forma redonda, con una capa blanquecina o amarillenta. Están rodeadas de un borde enrojecido que indica inflamación y suelen ser de pequeño tamaño, con un diámetro aproximado de 3 mm. Por lo general, aparecen de manera aislada (aftas simples), aunque en algunos casos pueden presentarse en forma de brotes múltiples (aftas complejas), con varias lesiones agrupadas en la cavidad oral.
Antes de que se formen, puede sentirse un leve hormigueo o ardor en la zona afectada, aunque esto no siempre ocurre. En la mayoría de los casos, no hay señales claras de que algo se esté gestando en la boca. Los padres suelen darse cuenta del problema cuando sus hijos se quejan de escozor o dolor al comer. Sin embargo, no todos los niños lo expresan verbalmente. A menudo, la presencia de aftas se detecta durante las comidas, cuando los pequeños muestran molestias, rechazan los alimentos o hacen muecas de dolor al masticar.
¿Qué causa las aftas en los niños?
Las aftas pueden tener múltiples orígenes y no existe una causa única y universal. Sin embargo, sí se han identificado diversos factores desencadenantes que contribuyen a su aparición. Entre los más comunes se encuentran:
- alergias alimentarias;
- deficiencia de vitaminas y minerales, especialmente hierro, vitamina B12, zinc y ácido fólico;
- estrés;
- traumatismos en la cavidad bucal, como los provocados al cepillarse los dientes, morder objetos duros o al morderse accidentalmente el interior de las mejillas o los labios;
- consumo de alimentos ácidos, como cítricos o tomates;
- uso habitual de medicamentos antiinflamatorios no esteroideos (como el ibuprofeno o el naproxeno);
- uso de ortodoncia (aparatos dentales);
- enfermedades autoinmunes como el lupus, la enfermedad celíaca o la enfermedad de Crohn, que se asocian a formas más complejas de aftas.
Un dato curioso es que las aftas son más frecuentes en niñas que en niños. Aunque no se conoce con exactitud el motivo, se cree que podría estar relacionado con los cambios hormonales. Aun así, pueden afectar a ambos sexos en cualquier etapa de la vida. Según las estadísticas, son más comunes en adolescentes y personas de alrededor de 25 años, aunque también se presentan en niños en edad preescolar y escolar debido a los factores mencionados anteriormente.

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Tratamiento de las aftas en casa
Las aftas simples suelen desaparecer por sí solas en un plazo de dos semanas sin necesidad de tratamiento médico. Sin embargo, durante ese tiempo pueden resultar especialmente molestas para los niños. Los primeros días tras su aparición suelen ser los más incómodos, con dolor al comer, beber, cepillarse los dientes e incluso al hablar. A continuación, ofrecemos algunas recomendaciones eficaces para aliviar el dolor y acelerar el proceso de curación:
- Analgésicos suaves, preferiblemente a base de paracetamol, pueden ser útiles como primera medida cuando las aftas son especialmente dolorosas.
- Anestésicos tópicos de venta libre, como los que contienen lidocaína en forma de spray, pueden adormecer temporalmente la zona afectada. No obstante, es fundamental consultar previamente con un médico o farmacéutico, ya que no todos estos productos son adecuados para niños pequeños.
- Aplicar tintura de salvia (Salvia officinalis) directamente sobre la úlcera puede ser muy eficaz para reducir la inflamación y favorecer la cicatrización. Basta con empapar un bastoncillo de algodón con una pequeña cantidad de tintura y aplicarlo cuidadosamente sobre la afta. Puede causar escozor al contacto, pero su efecto antiinflamatorio es notable.
- Enjuagues con agua salada son un remedio tradicional muy utilizado por padres. Mezcla una cucharadita de sal en 150 ml de agua tibia y deja que el niño se enjuague la boca durante 15 a 30 segundos. Aunque puede resultar molesto, ayuda a secar la lesión y a prevenir la hinchazón.
- Para aliviar el dolor y el malestar, es recomendable beber líquidos fríos con pajita, chupar hielo o polos, o incluso aplicar cubitos de hielo sobre la zona afectada.
- Se aconseja preparar comidas blandas o en forma de puré, que no requieran masticación, o cortar los alimentos en trozos muy pequeños para facilitar la ingesta.
- Evita los alimentos salados, ácidos o picantes, así como los frutos secos, semillas, tomates y cítricos, ya que pueden irritar las aftas y prolongar su curación. Lo mismo se aplica a productos como patatas fritas, nachos y palomitas de maíz.
- Si las aftas no mejoran, se expanden o causan un malestar significativo, se recomienda consultar con el pediatra o el dentista. En algunos casos, el profesional puede recetar un colutorio con antibióticos o una pomada con corticosteroides para reducir la inflamación.
Dado que no se conoce con certeza la causa exacta de las aftas, no existe una forma de prevención 100 % eficaz. Sin embargo, mantener una buena higiene bucal puede contribuir significativamente a reducir su aparición. Se recomienda cepillarse los dientes dos veces al día durante al menos dos minutos, preferiblemente con un cepillo de cerdas suaves y utilizando una pasta dentífrica con flúor.
Si tu hijo o hija tiene tendencia a desarrollar aftas, es aconsejable limitar el consumo de alimentos y bebidas saladas, ácidas o muy especiadas. En los casos en que las aftas sean muy frecuentes o especialmente dolorosas, conviene consultar con el pediatra. Este podrá solicitar un análisis de sangre para comprobar si existen deficiencias nutricionales, como por ejemplo niveles bajos de vitamina B12, que podrían estar contribuyendo al problema.
Fuente:
- Canker Sores (Aphthous Ulcers). Online. In: Nemours® KidsHealth®. 2021. Disponible en: https://kidshealth.org/en/parents/canker.html.
- Canker Sore in Children: Care Instructions. Online. In: MyHealth.Alberta.ca. Disponible en: https://myhealth.alberta.ca/Health/aftercareinformation/pages/conditions.aspx?hwid=av2506.
- What Causes Canker Sores In Children And How To Treat Them. Online. In: Kids Tooth Team. Disponible en: https://www.kidstoothteam.com/blog/what-causes-canker-sores-in-children-and-how-to-treat-them.
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