Psoriasis infantil: ¿Es lo mismo que la psoriasis en adultos y tiene cura?

  Categorías: Salud de los niños ,
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27. Aug'25

Uno de los diagnósticos que ningún padre quiere escuchar de boca del médico es el de psoriasis. Esta molesta enfermedad cutánea, que afecta tanto a niños como a adultos, no es solo un problema estético: suele ir acompañada de picor, escozor e incluso dolor.  ¿Y se manifiesta de la misma forma que en los adultos?

La psoriasis es una enfermedad inflamatoria crónica de la piel que, aunque es más conocida en adultos, también puede afectar a niños. Se manifiesta mediante la aparición de manchas antiestéticas en la piel: son rojas, engrosadas y con descamación. Estas lesiones pueden variar en tamaño y aparecer en distintas zonas del cuerpo, como la cara, el cuero cabelludo, las extremidades, el tronco o la espalda. Si has notado en la piel de tu hijo o hija la aparición de granitos, erupciones, enrojecimiento o escamas, lo más recomendable es acudir al médico para obtener un diagnóstico preciso.

Genética, sistema inmunitario y factores desencadenantes

La psoriasis infantil no es muy frecuente: afecta aproximadamente al 0,7 % de los niños y entre el 1 % y el 3 % de la población general. Sin embargo, puede aparecer a cualquier edad, desde la infancia hasta la vejez. No es contagiosa, por lo que no hay motivo para evitar el contacto con personas —niños o adultos— que la padecen. Eso sí, tiene un componente hereditario importante. Si uno de los progenitores sufre psoriasis, existe un 15 % de probabilidades de que el hijo la desarrolle. Si ambos padres la padecen, el riesgo asciende al 75 %.

Además de la genética, el sistema inmunitario desempeña un papel clave. En las personas con psoriasis, el sistema inmunológico está hiperactivo y provoca una renovación excesivamente rápida de las células cutáneas. Mientras que en la piel sana este proceso tarda entre dos y tres semanas, en la piel afectada por psoriasis puede acelerarse hasta diez veces, lo que da lugar a la descamación característica de esta enfermedad.

La psoriasis, tanto en niños como en adultos, puede aparecer tras una lesión en la piel o después de una infección. Estos factores también pueden provocar la reaparición o el empeoramiento de los síntomas. Existen lo que se conoce como factores desencadenantes, que pueden activar los síntomas en personas con predisposición genética, aunque nunca antes hayan mostrado signos visibles de la enfermedad. Cuando la psoriasis aparece de forma aparentemente repentina en un niño pequeño, es muy probable que ya estuviera latente en sus genes y que uno de los siguientes factores haya actuado como detonante:

  • infecciones, como una faringitis o un resfriado común
  • ciertos medicamentos, especialmente los antipalúdicos, los que contienen litio y los betabloqueantes
  • estrés o experiencias traumáticas
  • cambios hormonales
  • irritación cutánea
  • lesiones en la piel
  • clima frío
  • consumo de alcohol
  • tabaquismo
  • obesidad.

A pesar de que esta enfermedad cutánea presenta síntomas visibles y, en muchos casos, llamativos, los niños que padecen psoriasis no deben ser aislados. Tampoco es necesario apartar a otros niños sanos de sus compañeros diagnosticados con esta afección: la psoriasis no es contagiosa y la inclusión social es clave para el bienestar emocional del menor.

Psoriasis tratamiento

Fuente de la foto: Freepik

Tipos más comunes de psoriasis en niños

Existen varios tipos de psoriasis y, aunque todos pueden presentarse también en la infancia, algunos son más frecuentes que otros en la población pediátrica.

  • La psoriasis en placas (psoriasis vulgaris) es la forma más común y afecta aproximadamente al 80–90 % de los niños diagnosticados. Se caracteriza por la aparición de placas rojas y secas, especialmente en las rodillas, los codos, la parte baja de la espalda y el cuero cabelludo. Estas lesiones suelen picar, doler e incluso llegar a sangrar. En los niños, las placas tienden a ser más pequeñas que en los adultos.
  • La psoriasis en gotas (psoriasis guttata) se presenta como pequeños puntos rojos distribuidos por el tronco, la espalda, los brazos y las piernas. Generalmente se desencadena tras una infección, sobre todo por estreptococos, y en muchos casos puede evolucionar o combinarse con la forma en placas.
  • La psoriasis inversa afecta a los pliegues cutáneos: las axilas, la ingle, los genitales, la zona bajo los glúteos o los senos, e incluso los párpados. Se manifiesta mediante manchas rojas, lisas y dolorosas al tacto.
  • La psoriasis del pañal es una forma específica que aparece en niños menores de dos años o en aquellos que todavía usan pañales. Tiene un aspecto similar a la psoriasis en placas, pero a diferencia de una dermatitis del pañal convencional, no mejora con los tratamientos habituales. Puede provocar un sarpullido rojo y húmedo, y suele desaparecer cuando el niño deja de usar pañales.

Además de estos tipos más comunes, existen formas menos frecuentes de la enfermedad: la psoriasis ungueal, que afecta a las uñas, puede causar hoyuelos, engrosamiento o deformaciones, la psoriasis artrítica (o artritis psoriásica) se acompaña de inflamación en las articulaciones, la psoriasis pustulosa se manifiesta mediante ampollas con pus sobre zonas enrojecidas.

En casos muy raros puede aparecer la psoriasis eritrodérmica, una forma grave que afecta a toda la superficie corporal. Se presenta como una erupción roja y descamativa, acompañada de un picor intenso. Aunque es poco común, requiere atención médica inmediata debido a su potencial gravedad.

Un diagnóstico para toda la vida

La psoriasis no es contagiosa y, aunque puede controlarse, no tiene cura definitiva. Se trata de un diagnóstico de por vida, cuyos síntomas pueden mejorar con cambios en el estilo de vida y tratamientos adecuados. La psoriasis infantil, al igual que la que afecta a bebés y adultos, se trata con la ayuda de un dermatólogo, y en algunos casos también puede ser necesaria la intervención de un reumatólogo. Los siguientes tratamientos ayudan a aliviar los síntomas de la psoriasis:

  • cremas, pomadas y lociones que contienen corticosteroides, vitaminas, ácido salicílico y alquitrán. En farmacias también se pueden encontrar champús especiales para quienes padecen psoriasis en el cuero cabelludo.
  • fototerapia, especialmente la exposición controlada a la luz ultravioleta (UV) y la terapia láser. La fototerapia es especialmente útil en niños con placas en todo el cuerpo que no responden bien a tratamientos tópicos. Sin embargo, en algunos casos la luz solar puede empeorar los síntomas.
  • en casos graves, el médico puede prescribir medicamentos sistémicos. Muchos de estos fármacos no son seguros para niños y se reservan para situaciones muy severas.
  • la dieta también juega un papel importante en el manejo de la psoriasis. Dado que es una enfermedad inflamatoria, ciertos alimentos pueden agravar los síntomas. Se recomienda reducir el consumo de grasas saturadas y azúcares, como bebidas azucaradas, golosinas, galletas, chocolates, pasteles, alimentos fritos y comida rápida. El gluten también puede empeorar los síntomas en algunos casos. Por el contrario, conviene incluir en la dieta abundante fruta y verdura, legumbres, pescado y frutos secos, siguiendo un patrón alimentario similar al de la dieta mediterránea.

El tratamiento de la psoriasis depende de la gravedad y de la zona afectada. El objetivo principal es reducir la inflamación, eliminar la descamación y el picor, y mejorar la calidad de vida del paciente. Lo que funciona para un niño puede no ser efectivo para otro. La terapia no es nunca universal y es frecuente que un tratamiento que antes funcionaba deje de ser efectivo, lo que obliga al médico a buscar nuevas opciones. Sin embargo, es fundamental mantener la constancia y no interrumpir el tratamiento.

Psoriasis

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La psoriasis afecta cuerpo y alma por igual

La psoriasis no es solo una condición física, sino también psicológica, tanto en adultos como en niños. Como mencionamos anteriormente, no es contagiosa, pero muchos padres desconocen esto, y al ver por primera vez a un niño con psoriasis, pueden no entender bien de qué se trata.

Los niños que tienen psoriasis en la cara suelen tener más dificultades para establecer nuevas relaciones y encontrar amigos, ya que a diferencia de otras zonas del cuerpo, no pueden ocultar las lesiones. También puede afectar emocionalmente la psoriasis en el cuero cabelludo, que aunque es tan inofensiva para los demás como cualquier otro tipo, puede provocar rechazo por parte de otros niños.

Los pequeños con psoriasis a menudo son víctimas de burlas, insultos y acoso escolar, lo que puede derivar en depresión. Por ello, es fundamental prestar atención al comportamiento de tu hijo o hija y hablar mucho con él o ella. Recuérdale siempre que no es responsable de su enfermedad, que no es culpa suya y que lo quieres incondicionalmente.

Habla también con los profesores y con los padres de los compañeros para pedir su apoyo. Es importante que los demás niños entiendan que la psoriasis no se contagia y que no deben temer a sus compañeros que la padecen. Si sospechas que, a pesar de todas las medidas, tu hijo o hija sufre emocionalmente, no dudes en acudir juntos a un psicólogo para recibir ayuda y orientación.

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