¡Socorro, se me cae el pelo!

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12. Nov'16

Si después del parto notas que tu melena empieza a perder densidad de forma preocupante, no tienes por qué alarmarte. Se trata de un fenómeno muy habitual relacionado con los cambios hormonales que experimenta el cuerpo de la madre. Eso no significa, sin embargo, que no puedas ayudar a tu cabello a recuperarse. Te contamos cómo cuidarlo para que vuelva a la normalidad lo antes posible.

Caída del cabello después del parto

Aproximadamente el 90 por ciento del cabello crece de forma continua, mientras que el 10 por ciento restante pasa a la llamada fase de reposo. Este tipo de cabello, posteriormente, muere y se desprende cada dos o tres meses para dejar espacio al crecimiento de cabello nuevo. En una persona promedio, así se le caen al día unos 50 a 100 cabellos, dependiendo de su densidad.

Telogen effluvium, como se denomina técnicamente al aumento de la caída del cabello después del parto, en la mayoría de los casos suele ser solo una cuestión temporal. No es raro que afecte al 40 a 50 por ciento de las mujeres, especialmente durante el tercer mes tras el parto. Si notas una caída inusual del cabello ya durante el embarazo, normalmente la causa es la falta de vitaminas o minerales.

Gracias al embarazo, lucimos una melena espectacular

Durante el embarazo, las hormonas femeninas actúan de manera diferente. Este periodo se asocia con una mayor producción de estrógeno, que hace que el ciclo del cabello se “ralentice” y el cabello permanezca más tiempo en la mencionada fase de reposo, por lo que se cae más tarde, pero al mismo tiempo se estimula el crecimiento de los cabellos nuevos. Por eso, muchas mujeres durante el embarazo tienen de repente mechones mucho más bonitos y abundantes.

¿Por qué el cabello se cae de repente después del parto?

Después del parto, en cambio, el ciclo del cabello se acelera, como si el organismo quisiera “ponerse al día”, lo que se manifiesta con una pérdida repentina de una mayor cantidad de cabello. A veces se cae en menor cantidad, otras veces en racimos enteros que se quedan en el peine o en el desagüe de la ducha. Sin embargo, por lo general se corrige en el periodo de 6 a 12 meses, cuando los folículos pilosos se regeneran por completo.

Ayuda desde el interior

El parto supone para el organismo femenino una mayor carga física y psíquica, por lo que cada mamá necesita aportar a su cuerpo suficientes nutrientes. La base es una alimentación variada y equilibrada con suficiente contenido de flavonoides y antioxidantes, que proporcionan protección a los folículos pilosos y, al mismo tiempo, favorecen el crecimiento del cabello. Entre las sustancias más importantes se encuentran:

  • El complejo de vitaminas B mejora no solo el crecimiento del cabello, sino también su calidad, aportándole más grosor y brillo. Puedes encontrarlo, por ejemplo, en las verduras de hoja verde, los cereales integrales, el pescado, los huevos y la leche. Especialmente interesante es la biotina, conocida también como la «vitamina del cabello». Además de contribuir al correcto metabolismo de los azúcares y las grasas del organismo, ayuda a combatir los efectos negativos del estrés.
  • Vitamina C (ácido ascórbico) – cumple una función importante en la formación del colágeno, que es el componente principal de construcción de los tejidos de soporte. También protege los folículos pilosos de los radicales libres.
  • Vitamina E – es responsable de la creación de nuevos vasos y del aumento de la circulación sanguínea en el cuero cabelludo. Además, fortalece también el sistema inmunitario de la mamá.
  • Zinc – oligoelemento que evita el debilitamiento y la caída prematura del cabello. Desempeña un papel importante en la reproducción celular, en el mantenimiento del equilibrio hormonal y en la correcta absorción de vitaminas y la síntesis de proteínas. Ojo, sin embargo, con no excederte con el zinc, especialmente en madres lactantes.

Cuidado del cabello

Cuida tu cabello correctamente

En el periodo inmediatamente posterior al parto, el cabello es especialmente delicado, así que trátalo lo más suavemente posible, no solo durante las seis semanas posparto, sino también durante el propio embarazo. Así prepararás tu cabello para la etapa exigente de transición después del parto:

  • Intenta limitar al máximo los tratamientos en los que el cabello se expone a altas temperaturas, es decir, planchas, rizadores o secadores. Si necesitas secarte el cabello rápido, elige mejor el modo de secado con aire frío.
  • No uses peines demasiado densos, en los que los mechones finos pueden enredarse fácilmente.
  • Evita los distintos trenzados, las gomas clásicas o cualquier otro accesorio que tire con fuerza del cabello.
  • Los productos de peinado, como espumas fijadoras y lacas, someten el cabello innecesariamente. En su lugar, utiliza champús y acondicionadores que contengan biotuna y silicio. También tienen efectos excelentes el aloe vera o extractos de la hierba nimba, que actúa de forma antibacteriana (en el mercado, por ejemplo, se encuentra en forma de polvo).
  • De vez en cuando, idealmente dos veces por semana, trata el cuero cabelludo con un aceite natural tibio, que aporte la nutrición necesaria a las raíces del cabello. Son excelentes, por ejemplo, el aceite de coco, jojoba, almendra, oliva o mostaza.
  • Si el cabello parece demasiado ralo, prueba a “engañar” al mundo con un corte nuevo, idealmente más corto, que le dé al peinado un volumen más completo.
  • A veces, sin embargo, basta con cambiar la forma de peinar el cabello. Si hasta ahora, por ejemplo, llevabas “la raya” en el centro, prueba a peinar los mechones hacia un lado; así disimularás el aclaramiento en la zona de las sienes.
  • Aunque los accesorios para sujetar el cabello no se recomiendan mucho, los complementos como distintas pañuelos o diademas suaves son un medio bienvenido y muy práctico para cubrir posibles carencias.

Tocador de maquillaje infantil

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