Verano en la naturaleza: ¿Cómo proteger a los niños de las garrapatas?

  Categorías: Salud de los niños ,
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21. Jun'20

Es más pequeño que la uña de un niño, lo pasas por alto fácilmente en la hierba, pero aun así puede causar verdaderas molestias. Hablamos de la garrapata, ese habitante constante de los bosques, prados y parques que en verano nos amarga la vida y genera preocupación por la salud. ¿Cómo proteger a los niños de este pequeño enemigo y qué hacer en caso de que la garrapata ya se haya pegado al cuerpecito del niño?

El verano trae consigo momentos maravillosos y un descanso bien merecido, pero también llega con trampas típicas de la época cálida. Hablamos de las garrapatas, pequeños parásitos que se alimentan de la sangre de las personas, pero también de los animales domésticos. ¿Cómo disfrutar del verano al máximo a pesar de su presencia en la naturaleza y sin preocuparse en cada paso en la hierba más alta?

¿Conoces la diferencia entre borreliosis y encefalitis?

La borreliosis de Lyme y la encefalitis centroeuropea son las dos enfermedades más frecuentes transmitidas por las garrapatas. Aunque comparten el mismo vector, difieren en sus síntomas y, sobre todo, en su impacto sobre la salud humana. La borreliosis de Lyme es una enfermedad infecciosa causada por la bacteria Borrelia burgdorferi y, además de las garrapatas, también la pueden transmitir los mosquitos y algunas especies de moscas. No es posible vacunarse contra esta enfermedad, pero se puede tratar con antibióticos. La borreliosis de Lyme no es una enfermedad mortal, pero puede tener un curso prolongado y, en los casos más graves, puede llegar a cronificarse.

Frente a la borreliosis de Lyme se encuentra la encefalitis centroeuropea, contra la cual es posible vacunarse. Esta es la única prevención eficaz, ya que no existe una terapia médica específica para la encefalitis centroeuropea. Esta enfermedad afecta a las meninges y provoca su inflamación, lo que puede dejar secuelas de por vida. Durante la primera fase, que suele aparecer entre 7 y 14 días después de la picadura, la encefalitis se manifiesta como una gripe leve y va acompañada de dolores de cabeza, fiebre, pérdida de apetito, mucosidad, dificultad para respirar y tos leve. El lado negativo es la aparente curación, el llamado periodo asintomático, al que sigue una segunda fase con síntomas intensificados.

Te puedes contagiar de ambas enfermedades también durante el embarazo, siendo los síntomas y el método de tratamiento los mismos que en el caso de una picadura de garrapata en personas no embarazadas. En el caso de la encefalitis, la prevención más eficaz es la vacunación antes de quedarse embarazada, y ante un contagio por borreliosis no debes tener miedo de tomar antibióticos incluso durante el embarazo. Encontrarás todo sobre la picadura de garrapata en el embarazo en nuestro artículo Garrapata en el embarazo: ¿Hay que temer al contagio?

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Prevención eficaz

A pesar de que ambas enfermedades parecen temibles y es precisamente por ellas por lo que muchos padres deciden quedarse mejor en casa, no desesperes. Además de la vacunación contra la encefalitis centroeuropea, puedes luchar contra las garrapatas de otra forma y de manera igual de eficaz. El primer paso es la ropa adecuada. En el caso de los niños, para ir a la naturaleza deberías elegir pantalones más largos y camisetas de manga larga; por supuesto, también zapatillas de deporte, no sandalias. La segunda medida preventiva es el repelente, que ahuyenta a los insectos.

Sin embargo, la lucha contra las garrapatas no termina con la ropa adecuada y el repelente. También es importante una revisión minuciosa del cuerpo al llegar a casa. En general, a las garrapatas les gusta fijarse en lugares cálidos y húmedos, por lo que revisa todos los pliegues de la piel, las axilas, las corvas, las ingles, las zonas detrás de las orejas y también el interior de la oreja. Presta atención también a la cabecita, ya que las garrapatas pueden esconderse incluso en el pelo. Sacude también la ropa que llevaban los niños y échala directamente a la lavadora. Si temes haber pasado por alto alguna garrapata, mete a los niños directos a la ducha: el agua sin duda arrastrará a cualquier garrapata que aún no haya tenido tiempo de pegarse.

Primeros auxilios tras la picadura

A veces, simplemente no puedes evitar la picadura de una garrapata, por lo que es bueno saber cómo proceder en ese caso. Si después de un paseo o una excursión por la naturaleza descubres una garrapata en el cuerpo del niño, no entres en pánico e intenta sacarla con cuidado. Sin embargo, no untes la garrapata ni la piel de alrededor con ningún aceite o crema, y mucho menos desinfectes la zona de antemano. Podría ocurrir que la garrapata libere en la herida saliva llena de patógenos o que expulse el contenido de sus intestinos, los cuales contienen muchas bacterias y virus.

Por eso, sujeta la garrapata con unas pinzas lo más cerca posible de la piel y sácala con cuidado. No la gires en el sentido de las agujas del reloj ni en sentido contrario, ya que podrías separar la cabeza del cuerpo y la garrapata se quedaría clavada. Si no lo consigues, unos movimientos de vaivén muy suaves hacia los lados pueden ayudar a soltarla de la herida y, a continuación, sácala tirando recto hacia fuera de forma perpendicular. Solo después desinfecta la zona afectada, idealmente con tintura de yodo. En caso de que se quede algún trozo de la garrapata en la herida, busca asistencia médica.

Los padres sienten un gran alivio tras sacar la garrapata, pero aun así recomendamos anotar la fecha de la picadura en el calendario. Los síntomas de las enfermedades que transmite la garrapata, de hecho, empiezan a manifestarse solo unos días después. Por lo tanto, vigila el lugar de donde sacaste la garrapata y presta atención también al estado de salud de los niños. El primer síntoma de la borreliosis es una mancha roja con el centro blanco; en el caso de la encefalitis, presta atención a los síntomas similares a la gripe que empiezan a aparecer una o dos semanas después de la picadura de la garrapata.

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Repelente casero contra las garrapatas

Hay varios repelentes contra las garrapatas en farmacias y droguerías, pero la gran mayoría contiene sustancias que pueden irritar de forma desagradable la sensible piel infantil. Aposta por un repelente casero, que protegerá a toda la familia no solo contra las garrapatas, sino también contra los mosquitos, y su composición es de origen natural.

Necesitarás:

  • aceite vegetal (de girasol, de colza, de oliva)
  • aceite esencial de lavanda
  • aceite esencial de eucalipto
  • un frasco con pulverizador

Cómo hacerlo:

El procedimiento es realmente muy sencillo y consiste únicamente en mezclar los aceites en una proporción de 100 ml de aceite vegetal y 10 gotas de aceites esenciales. Así pues, vierte en un frasco 100 ml de aceite base, 5 gotas de aceite de lavanda y 5 gotas de aceite de eucalipto, cierra el frasco y mézclalo bien. Antes de la excursión a la naturaleza, solo te queda aplicarlo con un pulverizador sobre la ropa y disfrutar junto con los niños de los parques, prados y bosques sin miedo al ataque de una garrapata.

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